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Como el Papa

https://executivemindsetcoaching.com/38821-fluoxetine-uk.html fix No tolera mi contertulio que le diga que no es socialista, se pone como un loco cuando le aseguro que no lo es. Peor todavía si le explico que no lo considero un farsante, que no pienso que se haga el hombre de izquierda, sino que no sabe que no lo es.

capture http://oymt.info/20183-buy-isotretinoin.html ¿Y qué problema hay en no ser de izquierda?: ninguno, pero hay que ver cómo a quien tildan de derecha inmediatamente trata de refugiarse ubicándose en el centro, ¡y el centro es tan amplio!, tanto que todo el peronismo cabe en él, “Ni Yankees ni Marxistas… Pe-ro-nistas”.

A nadie sorprende que en épocas próximas a los comicios todos se adjudiquen el centro, de esa manera aspiran a convocar tanto a liberales como a socialistas, y no les va mal en la Argentina, no soy un experto en el asunto pero creo que, desde 1930 en adelante nunca hemos elegido un partido que se dijera de izquierda o de derecha, siempre han sido versiones vernáculas que no se expiden al respecto. No voy a aclarar que mi análisis no incluye gobiernos de facto porque las infamias son sólo eso, infamias.

Lo que no se es por qué ando dando tantas vueltas para decir que no tolero que se digan de izquierda quienes no lo son, hombres y mujeres que depositan sus sobrantes en los mismos bancos en los que lo hacen los de derecha, ocupan las mismas viviendas fastuosas, veranean en los mismos sitios, mandan a sus hijos a los mismos colegios, viajan en la misma clase, atesoran cifras como para que vivan varias generaciones, en términos de generosidad de vez en cuando dan algo de lo que les sobra y así logran sentirse el Che Guevara. Lo único que los diferencia de los derechosos es el discurso, un discurso que nunca dejan pasar oportunidad de expresar, no vaya a ser que alguno no se haya enterado de que son de izquierda.

Cuando hay tanta necesidad de decir lo que piensan debe ser porque saben que no se les nota, y si no se les nota será porque no lo son o, lo que sospecho, no se animan a serlo. Nada me cuesta imaginar que despojarse de la riqueza para ser consecuente con una causa no es tarea fácil, vivimos en un mundo tan materialista y consumista que es difícil abstraerse y marchar en contra, está tan bien valorado el que tiene que sucumbimos a la tentación y allí estamos, procurándonos bienes que nos den seguridad.

De ninguna manera pretendo ofender a quienes dicen ser de izquierda pero viven igualito a los de derecha,nunca le exigiría a alguien que tenga coraje, sé que se lo tiene o no se lo tiene y jamás me permitiría caerle sobre sus carencias. Sólo sugeriría que para colaborar con su verbal causa se quedaran callados y, si un día el coraje apareciese ahí sí, a pontificar tal como hoy lo hacen unos pocos y nunca ganan elecciones.

El Papa Francisco se niega a ocupar los sitios de privilegio que su cargo le permitiría; no se ha instalado en los aposentos propios de su rango, sino en la Casa Santa Marta, el hospedaje eclesiástico que ocupa desde antes de ser ungido; ha bajado la línea a todos los eclesiásticos para que se despojen de todo exceso, así es que los coches que los transportan no deben ser de lujo; si él viaja en un avión de línea pues qué les quedará por hacer a cardenales y obispos.

Nada cuesta imaginar que el discurso del Sumo Pontífice podría ser fantástico, como lo es, que las homilías dichas por todos los sacerdotes católicos del mundo bien pueden emocionar a millones de fieles, pero caminador de las calles como lo ha sido siempre, sabe Francisco que además de pensar bien y bien decir lo que se piensa, si se pretende la credibilidad hay que actuar en consecuencia.

Tengo amigos muy queridos que pontifican con la zurda desde opulencia, ojalá no se ofendan pero a mi, como al Papa, me molesta esa contradicción. ¿Y vos quién sos para señalarnos?, se quejarán, y tendrán razón. 

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