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Juego de Niños

Entrevisté en la radio a un empresario que dijo ser un emprendedor serial, me sorprendió la frase pero cuando quise compartir el asombro comprobé que al resto no le había sucedido lo mismo, la mayoría me contestó en privado que era una frase remanida y que http://theprintacademy.org/95674-lumigan-eye-drops-price.html  casi todos los empresarios decían ser emprendedores seriales.

 

Hurgueteando en las salas de mi memoria, abarrotadas de recuerdos intrascendentes, descubro que todos los hombres y las mujeres que conozco tienen en su alma http://www.cs-admin.co.uk/84943-azopt-eye-drops-price.html un proyecto comercial, diferente a la actividad que los sostiene económicamente.

Los empleados en la gran ciudad no trepidan en manifestar que cuando se jubilen comprarán un taxi, lo manejarán distendidamente y así recaudarán para reforzar la jubilación berreta que les espera. Los más ambiciosos lo conducirán ocho horas y otras ocho lo alquilarán. draft ashwagandha price Es un emprendimiento, no el más ingenioso por cierto, pero emprendimiento al fin. Un hombre de sesenta y cinco años no es lo suficientemente viejo como para sentarse a esperar el final, en realidad ningún hombre debería hacer eso sea cual fuere la edad que tenga, digo, eso de sentarse a esperar el inevitable desenlace “chupando un palo sentado sobre una calabaza”.

Los empleados rurales son distintos, menos diversos, en general prevén seguir trabajando en el mismo rubro y, de ser posible, con el mismo patrón, la relación entre el dueño y el empleado es más estrecha en el campo y es común la situación de solicit http://www.splmixing.com/54328-buy-bupropion.html  jubilarse formalmente e informalmente seguir en funciones. Desconozco si con el mismo sueldo, pero la idea es establecer una tregua entre patrón y peón para estirar el retiro.

Y casualmente recuerdo que cuando leí “La tregua”, de Benedetti, descubrí la idea que allí se expresa referida al tipo de trabajo que uno no ha elegido y le tocó hacer: puestos a hacer un trabajo que no nos guste, cuanto más tedioso y repetitivo mejor, porque ni bien lo mecanicemos no nos requerirá concentración y así podremos usar ese tiempo, el del trabajo, para soñar.

Pensé en aquel que sella papeles uno tras otro, en el que agrega un elemento en una línea de fabricación en serie, en la que cose bolsillos en una planta textil, en el barrendero de las calles que todos los días transita las mismas y tiene la sensación de que una conjura metafísica lo condena a alzar siempre las mismas hojas. buy propranolol build  Es de esperar que mientras están haciendo su trabajo sueñen con otro.

En confusa discusión, como son las del café, acordamos en que hay trabajos que nadie querría hacer. Enseguida saltó uno ávido de dar el batacazo con algún ejemplo extremo y mencionó la prostitución, por suerte se nos ocurrieron otros y llegamos a la conclusión de que aquellos trabajos que nadie quiere hacer son los que no figuran en los juegos de los niños. Ningún chico juega y sueña a ser barrendero, mucama, peón de albañil, oficinista… “prostituta tampoco”, insistía el de siempre.

Algo logra el otario porque puesto a reconocer juegos el primero que se me viene a la mente es el atractivo juego mixto del doctor, enseguida se suma el de bombero, detective, comerciante, piloto de aviones, soldado, enfermera, chofer de ambulancia… no menciono los deportivos porque incluyen hacerse ricos, no hay altruismo en el sueño y nunca lo hubo (“mamita, mamita, ganaré dinero” reza el tango de Yiso desde el año cuarenta y tres), sí digo maestro y no policía porque aquí está mal visto.

Sí, decididamente hay trabajos que nadie querría hacer y si alguien los hace es porque no tiene opción. Son aquellas tareas que no son soñadas por los chicos cuando juegan a ser grandes, desconozco cuánto ganan esos tipos que nos facilitan la vida realizando tareas que nadie nunca soñó hacer, pero propongo que se les aumente.

 

http://www.somos-pymes.com/columnistas/arq-alejandro-calderaro/juego-de-ninos.html

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