Menu



Punto seguido

“… y te dan por la cabeza y te la vuelven a dar…”, y mirá que me lo dijeron, ¿eh?, cuando me estuve por ir a vivir a otro país alguien sabio me lo dijo: “andate, acá siempre va a ser igual”, tenía sesenta y pico el que me lo dijo en aquellos años y yo veintitres. Decía haber visto la misma película del desencanto varias veces, que cada tanto los gobiernos le metían las manos en los bolsillos y luego aparecían los mismos disfrazados de otros y él, como buen otario, se volvía a ilusionar. No debí preguntarle por qué no se había metido a hacer algo para que las cosas fueran distintas, porque una sombra cruzó su rostro y se las tomó.

 

Otro día me dijo que me tenía que ir porque acá estamos lejos del primer mundo, y argumentaba que lo que más nos alejaba era la desigualdad, aseveraba que la diferencia entre ricos y pobres era el factor fundamental para medir la berretez de una sociedad. Mi viejo amigo me mostraba países ostentosamente bananeros donde uno solo es el que manda, tipo señor feudal, y alrededor la más tremenda de las miserias, luego pasaba a la civilización e instalaba su relato en Suecia, Finlandia, a la Argentina la ubicaba del término medio hacia abajo. “Fijate que cuando la oligarquía vacuna expresada por los conservadores perdió poder a manos del radicalismo, enseguida inventaron a Perón, no fuera a ser que se les metiera la izquierda”, hablaba de la verdadera izquierda, no de la de Puerto Madero, parece mentira verlos a todos instalados en el emblema inmobiliario del turco, ni vergüencita che. 

Cada tanto perdía la mirada en el maravilloso horizonte pampeano y volvía a incitar mi partida, “aunque te vaya bien si te quedás, Ale, alrededor tuyo vas a tener un montón de amigos a los que les va a ir mal y,salvo que te conviertas en un mal parido, no podrás disfrutar de lo que tenés si a los demás les va mal”, le pregunté por qué no se había ido él y otra vez la sombra que cruza su cara y se pianta.

Y yo sé que lo que ando sintiendo me va a traer problemas, pero es que ya me quema en el pecho. Tanta estupidez organizada me ha colmado y pasa que en mi profesión de Arquitecto veo a los colegas encumbrados, los que hacen las grandes obras, y con algunos de ellos no estoy de acuerdo pero no dejo de reconocerlos como excelentes profesionales. En cambio en la actividad de los medios no, los principales escenarios están ocupados por estúpidos que no trepidan en transitar la perversidad, algunos un poco más alfabetizados que otros pero todos, TODOS, subidos al caballo de la vanidad del que sólo se bajan por dinero.

Ayer nomás, un periodista tenía las cámaras instaladas en la casa de la pibita asesinada y criticaba a la policía porque entraban y salían, “allí no van a encontrar nada”, repetía el estúpido una y otra vez, “y si no van a encontrar nada ¿por qué no sacás de allí las cámaras?, bobo”, pensé una y otra vez. Este tipo es bien visto porque dicen que es capaz de hacer un programa con nada, a eso en mi barrio se le llama chantada y al que lo hace le decimos chanta, en los medios la chantada cotiza altísimo.

El jueves próximo pasado volvieron a chocar dos trenes y ya saldrá algún funcionario a contar que ahora sí van a solucionar las cosas, seguro que no será el mismo que hasta ayer andaba boqueando que le habían echado manos al asunto, pero este otro prometerá otra vez lo que no harán y así seguirá. Siempre trato de imaginar cómo sería la cobertura de estos hechos si Clarín y el Gobierno estuvieran asociados como hasta el año 2007, porque seguramente antes pasarían las mismas cosas pero La Corpo y el K estarían entretenidos besándose en el zaguán de los negociados.

Volvieron a matar a un hincha en el fútbol entonces prohibieron la presencia en las canchas del público visitante, otra gansada. Y mis colegas ni te cuento, allí están ellos diciendo las mismas palabras que usaron con el primer muerto, pero hacer algo para que las cosas cambien, ni hablar. Y lo que tendrían que hacer es no transmitir más ni hacer más programas dedicados al fútbol, ¿por qué les parece que se matan?, ¡por plata, señores, por plata?, ¿y cómo se genera la plata en el fútbol?, a través de las transmisiones televisivas y radiales, señores, sin los medios el fútbol se debería mover con las entradas y eso es tan marginal, tan despreciable en el gran negocio que hasta son capaces de prohibirle a los visitantes que vayan a la cancha, y lo hacen PORQUE NO LE DUELE AL NEGOCIO. 

Los medios de comunicación tienen en su poder la posibilidad de parar esta locura, no transmitan más fútbol hasta que las barras de asesinos sean desbaratadas, no sean cómplices de la idiotez. Júntense los domingos en una suerte de programa universal hasta que vayan en cana los quinientos descerebrados que son usados por perversos vivillos de la política, del sindicalismo, de las corporaciones. Si creen que el fútbol es tan importante como para dedicarle tantas horas de tele y radio pues úsenlo para ponerle freno a la estupidez.

Chocó un tren, mataron a un hincha. Punto seguido, porque de ninguna manera abrigo la esperanza de que alguien vaya a hacer algo para que las cosas no vuelvan a suceder, un pibito que oye mi lamento me pregunta por qué no hago yo algo para que las cosas cambien, “¿por qué no te metés?”, dice y ahora la sombra la siento en mi cara y soy yo el que se pianta. Punto seguido. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

volver arriba

Comentarios