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Ser creativos o no ser

No puedo recordar qué organismo, empresa o buen amigo me invitó hace unos años a la conferencia que diera Edward de Bono, un hombre dedicado a escribir libros, dar conferencias y charlar sobre la creatividad.

 

Estuve las dos jornadas que duró el cursito sumando argumentos para refrendar que,  si querés conducir una empresa al éxito verdadero y sustentable, las acciones deben estar conformadas por elementos creativos. Creo que se dijo en la mitad de la primera charla pero perduró en todas las conclusiones de las siguientes: la creatividad es lo que diferenciará a una empresa de otras.

Convencidos estuvimos de que las dificultades eran más o menos universales, un planeta incierto es en ese sentido equitativo. Empresarios japoneses decían que ellos también sufrían el desconcierto pero referido a lo que sucedería en los próximos cien años, los europeos se inquietaban por no saber lo que les depararía la suerte en el transcurso de futuros veinte años y nosotros, que ni sospechamos lo que vendrá en término de meses.

Dado el panorama, decían los disertantes, lo que nos va a diferenciar es la capacidad de adaptación a los cambios, y ese acomodamiento deberá contar con una altísima dosis de creatividad, de lo contrario viviremos transitando siempre por los mismos senderos que, aunque buenos tal vez, ya estarán ocupados por otros. Yendo por caminos nuevos descubriremos otras perspectivas, otros puntos de vista, y es mirando las cosas desde otro sitio lo que nos permitirá concebir nuevas ideas y así ser creativos.

¿Pero todos podemos ser creativos?, ¿se nace creativo o se adquiere la condición?, a todas las preguntas respondían afirmativamente. Todos podemos ser creativos, algunos nacen creativos y otros se hacen. ¿Qué condición debe uno cumplir para ser creativo?, interrogaba concreto un ingeniero suplicando la fórmula que le permitiera descular el teorema de la creatividad. Lo primero es no desechar ninguna idea por más absurda que parezca, cuanto menos cosas demos por sabidas más posibilidades tenemos de arribar a soluciones creativas. No se convenció el ingeniero que algo le masculló al de al lado.

¿Y aplica a todos los órdenes de la vida?, sí, la de marras era una charla para empresas pero ejercitar la creatividad puede darnos soluciones en todos los órdenes. Obvio que no se trata de andar por allí diciendo cosas ingeniosas todo el tiempo, pero enfrentados a un conflicto de cualquier índole, sea familiar, en grupos de amigos, en la calle o en el tren, podemos tratar de encarar los asuntos desde donde nunca lo hemos hecho, especialmente es recomendable esta actitud cuando los entuertos se repiten una y otra vez sin hallar solución alguna.

¿Y en la política?, adivinarán ustedes que la respuesta es que sí se puede aplicar, o mejor: se debe. Claro que es el ámbito donde menos reina la creatividad, los invito a hacer el ejercicio de revisar nuestra historia y verán la cantidad de veces que hemos repetido supuestas soluciones a conflictos que no estuvieron ni cerca de resolverse, hablen con derechosos liberales y también con zurdazos socialistas y verán que dicen siempre las mismas cosas, también los radicales mostrando tan poco de creatividad que ni los nombres cambian y los peronistas ni qué decir, repitiendo que éste sí es un gobierno peronista no como el otro. En ese sentido son todos conservadores, ni el discurso cambian y eso sí que es desalentador, porque si al menos empezaran por decir otras cosas uno tendría la ilusión de que un día escucharan sus propios discursos y actuaran distinto.

En varias notas hechas en radio me he cruzado con sindicalistas que venían al piso a anunciar que si no se les atendía no sé qué reclamo, harían un paro y se movilizarían a la Plaza de Mayo, me pintó preguntarles si no se les ocurría nada nuevo para protestar y se enojaron, trataron de llevarme a otro terreno súper habitado por ellos que es el de la victimización, que ellos representaban a los pobres y sarasasarasa.

Los dejé hacer la catarsis a micrófono abierto y luego, declarándome a favor de sus reclamos, claramente ubicado del lado de ellos, les pregunté otra vez si no se les había ocurrido nunca otra forma de reclamar, ¿y qué tendríamos que hacer entonces?, fue la respuesta, pretendiendo que yo, un conductor de radio, les dijera cómo ser creativos para reclamar lo que necesita la gente de su gremio. Un disparate, porque si por esas cuestiones de la casualidad, hubiera tenido esa idea creativa y reveladora, lo primero que deberían haber hecho es renunciar por inútiles.

Toda vez que en algún foro político y/o sindical he disparado la idea de que es necesario contar con una alta dosis de creatividad me han dicho que sí, pero cuando propuse que se hicieran concursos para ocupar las candidaturas me respondieron que había que llevar famosos en las listas porque no hacía falta instalarlos en el conocimiento de la gente, prueba de ello son las testimoniales del oficialismo nacional no hace tanto y ahorita nomás la estrategia del PRO.

Lo bueno es que, el día menos pensado, aparece un grupete político con un poquito de creatividad, se lleva nuestros votos y les arrebata el poder a todos estos muñequitos de repetición, ojalá sean hombres buenos los que lo integren, ¡¡¡eeeehhhh!!! Creativos y buenos, ¿no será mucho Manucho?, con gobernantes así no nos paran ni con bolsa mojada, ¡¡¡uuuyyy!!! Pintó la soberbia, sonamos.

http://www.somos-pymes.com/columnistas/arq-alejandro-calderaro/ser-creativos-o-no-ser.html

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